No soy capaz de concebir una organización EFICIENTE que no tenga en cuenta la percepción que sus CLIENTES tienen de ella

martes, 26 de enero de 2010

EL SERVICIO (INTEGRAL) AL CLIENTE




Publicado en Autoposventa, número 45 (IV) Diciembre 2008 Ediciones mvpress, www.autopos.es


A veces en la vida se “nos llena la boca” con ciertas palabras y expresiones que parecen hablar por sí solas, pero que, a veces también, no tienen ningún contenido consistente detrás. Una de esas expresiones, yo diría de las más maltratadas en el ámbito profesional, es la de “Servicio al Cliente”. Lo usamos como comodín para cualquier cosa, para justificarnos ante nuestros jefes, nuestros dueños (de empresa), nuestros proveedores, nuestros empleados y, lo que es peor, frente a nuestros clientes mismos. Nada más lejos de lo que debería ser. Por eso intentaré esbozar mi punto de vista sobre lo que debe ser y cómo debe ser concebido este concepto.

Como definición estándar o general podría valer más o menos que el Servicio al cliente es un conjunto de atributos que, formando parte de nuestra oferta global, son percibidos y valorados por nuestros clientes. Así de sencillo (y de complejo de poner en buena marcha).

¿Conjunto de atributos?. Sí, o características, o experiencias de nuestros clientes. Claro, porque todo el mundo habla de buen plazo de entrega, o más ampliamente, de tener la pieza disponible en el momento adecuado. Pero no sólo es disponibilidad + plazo. ¿Y la posventa?. ¿Y un buen catálogo?. ¿Y una factura sin errores?. ¿Y poder efectuar devoluciones por ajustes de stocks?. ¿Y coger a tiempo el teléfono?, etc. ¿Se han fijado en el título de este artículo? Lleva una palabrita entre paréntesis: “integral”. Ya intuyen por donde van a ir los tiros, ¿verdad?. El concepto de servicio, en mi modesta opinión, abarca todo lo que una empresa ofrece a sus clientes.

¿Dentro de nuestra oferta global?. Claro, hombre, está el producto, que sin él no somos nada. Y digo: ¿Y la marca con su imagen?. ¿Y el precio o los descuentos o rapeles?. ¿No creen que un buen posicionamiento (que no quiere decir ser barato) es parte de ese conjunto de atributos citado antes?. Llevado hasta sus últimas consecuencias conceptuales, hasta el producto forma parte del servicio.

Por lo tanto llegamos aquí a la primera gran conclusión: es absolutamente imprescindible DEFINIR qué atributos componen nuestro servicio, cómo encajan en nuestra oferta global y cómo nos organizamos para llevarlo a la práctica. Con "definir" me refiero a concretar, incluso a listar, por escrito. No me vale aquello de que “más o menos” o “es algo implícito”. Lo siento, pero no. Es preciso hacer un mínimo esfuerzo con el ejercicio de pensar y detallar qué cosas estamos dispuestos a ofrecer como servicio integral a nuestros clientes.

Tendremos que tener en cuenta qué hace la competencia y, sobre todo, qué esperan nuestros clientes. Y al final llegaremos a un documento (si se firma con valor contractual, mucho mejor), que sea ese conjunto de atributos que constituyen el SERVICIO INTEGRAL al cliente. Y esto nos ayudará a tener claras las ideas y a focalizarnos en lo que más dominemos, porque habrá características que no podremos incluir en nuestro servicio, porque nadie puede abarcar todo, por muy grande que sea. Segmentemos, que es algo clave, estableciendo diferentes “mix” posibles de servicios y diferencias posibles del llamado “pasillo del cliente”, entendiendo por éste el conjunto de experiencias posibles que un cliente puede tener en su relación con nosotros, discriminando en los “atributos del servicio”. Se acabó el “café solo para todos”.

Bueno, ya lo hemos definido. Y ahora, ¿qué?. En una palabra: cumplirlo. Y si lo hemos definido de manera integral, también así deberá ser su modo de cumplimiento, para que no se quede en teoría. Por lo tanto, tendremos que lograr en nuestros negocios un enfoque absoluto de toda la organización hacia el cliente. Y tiene que ser es eminentemente práctico y real. Para pilotar este cambio se tendrán que modificar ciertos procesos y funciones, ese es el reto. Todos los departamentos deben sentir este cambio, sin existir dos o más velocidades en la organización. Es necesario que se impliquen y que, por ejemplo, una parte de su sueldo dependa de la calidad del servicio. No es fácil, pero al menos lo tenemos que tener claro.

Y por último (por esta vez), habrá que medirlo. Voy a dejar para otro día todo lo que es opinión (encuestas) y la percepción y valoración por parte de los clientes. Me quedo en el primer paso, medirlo en el ámbito interno, porque si no sabemos si lo estamos haciendo bien o mal estaremos dilapidando recursos. Para ello deberemos establecer indicadores de cada uno de los atributos claves de nuestro servicio. Estoy hablando de hacerlo de forma práctica, simple y útil, que nos ayude a tomar decisiones. En este punto de medir a veces los árboles no nos dejan ver el bosque y nos complicamos la vida de manera tonta, cayendo en la parálisis debido al excesivo análisis. Que tengan un año 2009 lleno de satisfacciones personales y profesionales, incluyendo un buen servicio, prestado y recibido.

lunes, 25 de enero de 2010

LOS “CCC” FRENTE A LA CRISIS




Publicado en Autoposventa, número 44 (III) Octubre 2008
Ediciones mvpress, www.autopos.es


Vaya por delante que no hay intención política en este artículo. Se trata solamente de dar una visión distinta de las que oímos a diario sobre la crisis financiera mundial desde el punto de vista de los “triple C".
Lo primero, aclarar quienes forman esa panda de los “triple C”. Pues somos….¡TODOS! Las siglas responden a “Ciudadanos Consumidores Contribuyentes”. No es que formemos ningún partido, ni siquiera asociación con fines benéficos. Somos los que pagamos todo, los que aguantamos todo, los de siempre, mande quien mande. Y el caso es que estamos sufriendo una permanente estafa.
Me quedo perplejo estos días viendo y leyendo todo lo que está pasando. Me explico: en todas las facetas de la vida hay dos caras, el bien y el mal... la parte económica y la parte financiera. O sea, lo que tengo, lo que produzco, mis activos (la parte económica), frente a lo que debo (la parte financiera), sea a los bancos, proveedores o accionistas. Este principio general, insisto, es aplicable en todos los órdenes vitales. En economía se ve muy bien, pero por poner otro ejemplo, cuando nos vamos de juerga y nuestro cuerpo y mente disfrutan, al día siguiente deben pagarlo.

Obviamente, ambas partes deben estar equilibradas. Y aquí es donde empezamos a fastidiarla, porque esta crisis financiera mundial viene justo por no cumplir este principio fundamental de equilibrio. Esto NO es una crisis económica, sino financiera. Eso sí, las consecuencias ya sí que son económicas (por ejemplo, receso en la producción, desempleo, etc.), además de las propias financieras (quiebras, impagados, etc.). No quiero caer en la demagogia, pero … ¿hay alguien que pueda decirme con seriedad y rigor cómo es posible que haya sucedido lo que está pasando? Se supone que es un sector, el financiero (banca, bolsas, seguros, etc.) de los más regulados, que más requisitos deben cumplir. Esto es algo mundial. ¿Se acuerdan de lo de Enron? Nos dijeron que ya era imposible que pasara algo parecido, que ya se habían tomado medidas de control. Que este sector era muy transparente, donde toda la información se conoce. Y resulta que el sistema financiero mundial se viene abajo, literalmente se desploma. Se habla, solamente en EE.UU, de inyectar recursos equivalentes al valor de los que se produce (PIB) en un año en España, todo ello para dejar la cosa más o menos normal, como antes. Bueno, como nos decían que estaba antes. Y encima dicen que si no lo hacen es peor. Y creo que eso sí que es verdad.

Lo que pienso es que hay un politiqueo tremendo, que hay mucha gente que no hace su trabajo y otros muchos que se enriquecen a costa de no guardar ese equilibrio entre la estructura económica y la financiera en sus empresas, por muy multinacionales y globales que sean. Y lo que es indignante es que las consecuencias siempre las pagamos (y nunca mejor dicho), los “CCC’s”. Como consumidores, trabajadores, empresarios o simples accionistas. Y nos vemos enormemente afectados, de muchas maneras, con nuestros ahorros, nuestra capacidad crediticia, nuestros empleos, nuestros impuestos, etc. Y lo peor es que lo volverán a hacer. Al tiempo.

¿Y qué podemos modestamente hacer en nuestro querido sector?. Pues me voy a permitir ofrecer un par de consejos válidos para cualquier actor de la posventa: 1) Guarden el equilibrio entre ambas partes, la económica y la financiera. No se metan donde no puedan. Crezcan, avancen, pero no a costa de convertir sus organizaciones en meros cortijos. ¡Viva la buena gestión!, aunque sea serena y no venda tanta imagen personal. 2) Dar ejemplo con transparencia, que los “CCC’s” nos conozcan y nos vean con nitidez, que la “c” de los consumidores, que en nuestro caso es sinónimo de automovilistas, nos vean sin nubarrones (servicio, precios, etc.). Pero otro día hablaremos de esto con detalle.

sábado, 23 de enero de 2010

BIENVENIDOS TOD@S


AMIGOS y AMIGAS

Este blog quedó inaugurado a finales de enero de 2010. La palabrita "blog" no me acaba de llenar. Prefiero foro de pensamientos, donde procuraremos ilustrarnos y compartir reflexiones, que sirvan de materia prima para gozar de buenos momentos. En fin, ya veremos, pero me gustaría que esto fuera un paso motivador para escribir y comunicar sobre nuestra sociedad, aspectos profesionales, economía, deportes, etc.

Aprovecharé también para ir colocando y compartir con vosotros mis colaboraciones ya publicadas anteriormente en la prensa, a modo recopilatorio. Por cierto, a mis amigos del cuarto poder les mando un saludo y les agradezco mucho la oportunidad de expresión que siempre me conceden.

Seguimos en contacto. Muchas gracias

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